entusiasta 2.0
La participación ciudadana en la Administración Pública está en auge, es más, diría que está de moda, con los peligros que eso conlleva.
Tras el éxito del Social Media por parte de Barack Obama en su campaña a la presidencia y de la que ya hablé en el post Obama, crear comunidades online, ahora partidos políticos y administraciones públicas parecen estar obligados a tener una página en Facebook, una cuenta de Twitter o cualquier cosa que huela a 2.0 o a open government. Simplemente por el mero hecho de que es algo que a día de hoy está bien visto.
La teoría dice que cuánta más información se recopile, cuánto más se aproveche el conocimiento de la ciudadanía como colectivo, más fácil será acertar en la toma de decisiones por parte de la Administración. Sin embargo una de las cuestiones que considero vitales en el éxito o fracaso de las iniciativas de participación ciudadana es la motivación de los ciudadanos, algo que en la mayor parte de las iniciativas que conozco en España se está obviando.
Hay que tener muy en cuenta la temática, por una parte no se puede abrir una página en Facebook generalista y esperar a que la gente vaya llegando y participe. Para empezar hay que acotar, hay que ser menos ambiciosos y más prácticos, hay ciertas temáticas en las que está comprobado que es más fácil que el ciudadano participe, algunas de estas temáticas pueden ser temas urbanísticos, medio ambiente o temas relacionados con la juventud.
Otro factor a tener en cuenta es el ámbito geográfico de actuación, es más probable que la iniciativa tenga éxito siendo a nivel local o regional que a nivel nacional. Ya que la ciudadanía participa en cuestiones que le afectan en su día a día, aquellas cuestiones que siente como suyas.
Un claro ejemplo de éxito, aunque no se trate de una iniciativa de la Administración, es la web ArreglaMicalle, mediante la cual los ciudadanos pueden denunciar el mal estado de sus calles o barrios y en donde se pueden encontrar denuncias tan concretas y útiles como esta: “Hay varias motos abandonadas en el parking de Secundino Esnaola, junto a la calle Larroca. A ver si alguien las quita ya! Que ocupan sitio y muchas veces no tenemos donde aparcar!”

Hace poco pude conocer el caso de e-participación ciudadana en la elaboración del presupuesto municipal de Colonia. Los responsables del ayuntamiento pusieron en marcha un sitio web cuyo objetivo fuera la recepción de propuestas de la ciudadanía. Para ello, previamente enviaron 600.000 encuestas a todas las viviendas de Colonia para conocer cuáles eran los temas que más importaban a la gente, a partir de ahí iniciaron una fase de recepción de propuestas a través de la web que duró 4 semanas y en la que se recibieron 5.000 propuestas.
En la web, cada propuesta iba relacionada con el nombre de la persona que la había realizado y se indicaba mediante un semáforo el estado en el que se encontraba: en estudio, rechazada o aceptada.
De esas 5.000 propuestas se seleccionaron 300 para pasar al debate político y cómo resultado se obtuvieron algunas mejoras en la ciudad como regeneración de parques públicos, o alguna nueva intersección que mejoraba el tráfico de la ciudad,…
Hasta aquí parece que todo es positivo en la participación ciudadana, sin embargo no todo es tan bonito. Resulta que al siguiente año han vuelto a realizar la misma campaña, añadiendo nuevas temáticas y la participación ha caído considerablemente. Los responsables lo achacan a la menor cobertura que ha recibido la iniciativa por parte de la prensa local. Sin embargo creo que el análisis debería ser más profundo, si observamos las cifras, vemos que se recibieron 5.000 propuestas, se seleccionaron 300 y se llegaron a realizar unas pocas. Esto qué quiere decir, que más del 90% de las propuestas no fueron atendidas, lógicamente, es imposible que puedan ser atendidas las propuestas de todos los ciudadanos, pero de manera involuntaria se está desmotivando a esos ciudadanos que han dedicado un tiempo a realizar su propuesta, ya que saben que muy probablemente no va a ser escuchada.
Entonces quizás haya que pensar en algún tipo de recompensa para el ciudadano, para recuperar esa motivación que ha perdido. Y si no se puede compensar al ciudadano con la culminación de su propuesta, posiblemente haya que pensar en otros métodos. Desde luego hay que tener en cuenta que la relación entre Administración y ciudadanía tiene que ser win-to-win.
Un caso que me toca más de cerca es la iniciativa del Gobierno Vasco “Berrikuntza Publikoa” en donde se pedía la participación ciudadana para mejorar el portal Euskadi.net. En este caso la participación ha sido muy escasa, prácticamente nula, a mi entender propiciada por dos motivos, motivos los cuales por cierto ya se los comenté en privado a Alberto Ortíz de Zárate.

Esta claro que nadie tiene la barita mágica del éxito, pero el planteamiento en esta ocasión fue excesivamente exigente para el ciudadano. “Berrikuntza Publikoa” se dividió en 6 temáticas, 4 de las cuales (contenidos, usabilidad, diseño y lenguaje) son excesivamente técnicos para el público en general, algo que posiblemente haya frenado la participación de la gente de a pie de calle, ya que son temáticas que requieren la colaboración de profesionales del sector y que además exigen un esfuerzo grande de análisis.
Al ciudadano le podemos “sugerir” que nos cuente los problemas que encuentra al utilizar los portales, pero luego la tarea de búsqueda de soluciones a esos problemas, irremediablemente es tarea de los profesionales, siendo éstos y no la ciudadanía, los que detecten si esas dificultades se producen por una arquitectura de información compleja, un uso incomprensible del lenguaje o un diseño gráfico que distrae la atención. Esto al final tiene que servir como test de usuarios, como encuesta a aquellos usuarios que utilizan el portal.
En este caso tampoco existía recompensa alguna para el ciudadano, y vuelvo a insistir en que la relación tiene que ser siempre “win-to-win”. Hay diversas formas de recompensa, quizás en algunos casos sirva el reconocimiento público, pero en otros quizás haya que recurrir a algo material. Por poner sólo 2 ejemplos, podría ser el sorteo de algún gadget o si se tratara de un ayuntamiento, se podría agradecer la participación mediante “3 meses de OTA gratis en la ciudad”.
¿Qué opinión tenéis sobre temas de e-participación?
Acabo de ver un anuncio en un periódico digital anunciando un evento del Partido Popular sobre nuevas tecnologías y me ha hecho gracia cómo han bautizado a la criatura, “Generación 3.0“. Para completarlo además han puesto 2 enlaces bien grandes a Facebook y Tuenti.

Me hubiera encantado estar en la reunión donde decidieron el nombre del evento, me imagino a Antonio Basagoiti y a Esteban González Pons diciendo:
Obama supo utilizar a la perfección Internet y las redes sociales, ya escribí un par de artículos sobre ese tema (”Obama, un presidente 2.0“, “Obama, crear comunidades online“) y ahora nuestros políticos intentan subirse al carro, pero como hemos dicho siempre, hay que saber para qué se quiere utilizar y cómo, mientras tanto, nos quedaremos en campañas de marketing sin ningún otro objetivo que vender humo.
No todo es negativo, y ya hay gente que está intentando hacer cosas interesantes a nivel de política 2.0 y eAdministracion, por ejemplo en el País Vasco tenemos la suerte de tener a gente como Alberto Ortíz de Zarate.
NOTA: Este post no tiene nada que ver con colores políticos ni ideologías, la crítica va hacia el uso de las redes sociales y política 2.0
Tras las elecciones de USA, escribí un artículo sobre el uso del presidente Obama de la web 2.0, y ayer tuve la oportunidad de escuchar a Rahaf Harfoush, miembro del equipo de la campaña de comunicación online de Obama. Explicó las acciones que llevaron a cabo a través de distintas redes sociales, incluida la propia de MyBarakObama.

Rahaf dio 7 claves de su campaña de comunicación online, de las cuales me quedo con varias que sirven para cualquier red social o comunidad online:
A esto les podemos añadir algunas otras claves a tener en cuenta para cualquier comunidad online:
Todos estos ingredientes son la base para tratar de conseguir una buena comunidad, aunque como decía anteriormente, cada comunidad es diferente y son los propios usuarios los que van a marcar las pautas del crecimiento de la comunidad.
Si Roosevelt descubrió el poder de la radio para llegar a las personas y John F. Kennedy el de la televisión, podemos decir que Obama ha descubierto el potencial de Internet y las redes sociales, convirtiéndolo en una de las claves de su victoria.
Obama se ha lanzado a todas las redes sociales en donde sabía que podía haber votantes, desde Facebook hasta Twitter, sin embargo ha sabido centralizar los recursos en su propia red social My Obama.
De esta manera Obama tenía miles de miembros, principalmente jóvenes, en su red social dispuestos a trabajar para que se convirtiera en el próximo presidente de Estados Unidos. Esto permitió al equipo de Obama organizar fácilmente tareas para los miembros de la red social, se organizaron grupos de trabajo por ciudades, vecindarios y universidades permitiendo organizar eventos de una forma más personalizada.
Así mismo ha sabido aplicar el concepto de long tail a las donaciones, mientras McCain se dedicaba a buscar grandes donaciones, la red social de Obama impulsaba las pequeñas donaciones de los ciudadanos de a pie, facilitaba el pago con tarjeta de crédito, permitía el establecimiento de pagos periódicos,… de esta manera consiguió que el 48% del importe total de las donaciones recibidas proviniesen de ciudadanos con aportaciones menores a los 200 dólares. Ya sabemos que muchos pocos hacen un mucho.
Si analizamos la estrategia de McCain en Internet, vemos que también tiene perfiles en infinidad de redes sociales, sin embargo no ha sabido darle un uso real y no ha centralizado todos esos posibles recursos como lo hizo Obama con My Obama. En la actualidad ya no vale con tener una base de datos y enviar miles de emails estándar y hacer llamadas de manera indiscriminada. Eso es lo que le ha pasado a McCain, quien por cierto ni siquiera utiliza el email, se ha limitado a realizar un ligero intento con las redes sociales y evidentemente eso no es suficiente para llegar a los ciudadanos.
A continuación podemos ver un revelador gráfico de la popularidad de las webs de ambos candidatos a lo largo del 2008.

Como reflexión final podemos decir que el mero hecho de que un candidato a presidente tenga un perfil en una red social, no hace que gane unas elecciones, sino que además es necesario tener una clara estrategia que llegue a las personas. En España tenemos ejemplos de perfiles en Facebook como el de Mariano Rajoy que no pasó de la anécdota y se acercaba peligrosamente al spam 2.0.
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